viernes, septiembre 07, 2007

Permiso, pueo usar un poquito de su óleo señor?


Estando en mi taller, concentrada en cualquier cosa mientras hago algún mono, es común que llegue a mis narices un sutil olor a óleo desde la bolsa de tela negra colgada de la repisa. ¿Y? Lo que pasa es que yo no pinto con óleo… Ese olor me recuerda a días soleados del año pasado, cuando estaba en primero de arte, haciendo cajas con veladuras, medios tonos y pasaje-pantalla. Ese tipo de chet. Para mi ese olor significa eso, nada más. Pero los tubos medio llenos, intactos desde hace mil, insisten en hacerse presentes… muy raro.

Pintar con óleo es caro, y no se seca jamás. Ese es el precio que debes pagar porque tu trabajo dure muchos años, si te interesa que así sea.

Hace un tiempo supe que el acrílico se empieza a descomponer después de 50 años aprox. (algunas pinturas de Warhol ya están guateando, dicen). Y que se yo, pero me asusté, como si me preocupara el paradero de mis cosas después de muerta. Como si creyera que a alguien van a importarle mis pinturas. ¿Quién va a restaurar mis cosas? ¿Irán a desteñirse solas en el entretecho de una casa de campo llena de lloronas y varios fantasmas inventados por los huasos del lugar? (que imaginación tan patriótica ¬¬, o tan controlada mentalmente por los medios… que miedo)

Bueno, sigo. Un amigo me preguntó que por qué me preocupaba tanto, si ya uno muerto esas cosas dan igual. Pero yo no estoy muerta. Y ya mostrar mis trabajos me da un poco harto de vergüenza, entre otras cosas. Todo ese rollo del artista, su obra y el público objetivo me carga, me asusta, me da rabia (no se bien por qué, tengo una vaga idea nada más) y me angustia. Así que tal vez mis cosas no alcancen a cruzar ni la calle donde vivo. ¿Quién me creo yo para pararme aquí y decir “tu, mira mi trabajo”? ¡¿A quién le importa?!
Mmm… Quizás por eso no pinto con óleo. Que mal.

(En el próximo capítulo, juro no usar internet como eco de mi psicoanálisis “challa”, como dice el Andrés ajjaja)

Arrivederci =)