
Ufff hace mucho que no escribo. Pero es que últimamente, a pesar de mi supuesta libertad, apenas tengo tiempo de ir al baño... los aires están tensos...es final de año y más que eso, final de una etapa hermosa de mi juventud (??) jajjaj y bueno, la única q he vivido: EL COLEGIO. Y supongo que eso amerita una despedida como Dios manda... nooo... nada de graduación para mí. Me la prohibí porque creo que sería muy hipócrita de mi parte si fuera. Si ni siquiera me hice amiga de la mitad de mi curso, apenas de un cuarto. Encontraría de lo más forzado ir a despedirme de ellos a un lugar caro y verlos a todos por última vez súper perfumados y vestidos como para los Grammy. Nada que ver lo encuentro. Ok Ok, puede que sea una ocasión importante para la mayoría de la gente y para mi también. Estoy de acuerdo en que terminar el colegio es algo brigido, porque es lo único que hemos hecho en nuestra vida hasta ahora, pero creo q es mucho más sincero terminar el capitulo justo donde empezó: EN EL COLEGIO. No los voy a ver por última vez con uniforme porque para esa fecha todos vamos a andar vestidos "de civil" (si nos dan el permiso, claro...) pero despedirme de incluso los que más me costó soportar ahí en la entrada del estacionamiento donde siempre nos juntábamos es lo más emocionante que se me ocurre hacer para dejar atrás a aquellos que compartieron sala y profesores conmigo.
Por otra parte es mi deber decir que encuentro una descarada desconsideración dejar de lado en estas famosas despedidas al resto del colegio, con los que tengo muchos más recuerdos que con mis compañeros... Ellos son probablemente lo que más voy a echar de menos. Pasear por el patio y encontrarme con alguien en el kiosco, en las escaleras camino a las salas después del recreo, en cualquier parte. Es eso lo que realmente me da lata de dejar el colegio. A toda esa gente que estuvo ahí siempre y que estabas acostumbrada a ver y saludar, los problemas freaks con los profes (especialmente con la señorita Banfi, la profe de historia, y sus préstamos con intereses al contado y en cuotas de puntos atrasados para las pruebas...Buen tema para escribir otro día la señora esa...), pelear con el Miguel, el de las fotocopias, escapar de la miss Cyntia, alias "guardia costera", para que no te toque el poto y te mire pervertidamente con la excusa de que tu polera debajo de la blusa no debería ser de color y escapar de todas las profes embarazadas del colegio que te quieren anotar por hacer guerras de agua, por no estar en clases, por "contestar maleducadamente" cuando te quedas callada, por querer irte antes a tu casa, y por tener zapatillas azules y chaleco negro. Voy a echar de menos pasar la voz porque echaron al profe nuevo de turno del departamento de biología con jefatura en cuarto, los pelambres de Herr Carlos cuando nos debería estar enseñando lo que es una "angabe modal", buscar "cheques a fecha" entre los "adorables niños más chicos" que te dicen vieja y le tiran piedras al colegio de al lado, dibujar con la Behnke en clases, hablar como mexicana con las dos lauras y que se nos quede pegado, salvarme a veces del aburrimiento tonteando un rato con los compañeros de mi hermana, seguir teniendo esperanzas de que algún día volvería a ser amiga con el Clemente (situación que siempre me hizo sentir impotente), pelear con alguien y reírme con la misma persona una hora después... Que me ayudaran en las pruebas también era divertido. Me moría de la risa y era pura adrenalina...
Pareciera que soy una fanática de mi colegio... pero lo siento, no soy tan mamona. El colegio es académicamente una vergüenza. Ni las clases de arte eran como la gente, y eso me tiene bien preocupada... Aparte los profes son corruptos y varias de mis compañeras también, incluida una ex mejor amiga. Es que uno tiene que entender que a las niñas las está esperando una universidad y bueno, si es necesario pasar por encima de todos aquellos por los que llorarán en la graduación, ADELAAAANNNNTE pase usted, faltaba más! Pero como una amiga me hizo entender, los cursos y el colegio son el reflejo de la sociedad y gente como ésta te la encuentras hasta adentro de una bolsa de tallarines. Así que se podría decir que el colegio nos enseña algo más que hacer cálculos trigonométricos, tarea que en verdad le tengo asignada al preuniversitario. El colegio nos enseña nuestro papel a interpretar en el mundo. Te encierra con muchas personas distintas y te pone en una situación al principio incomoda y te pasas años y años tratando de hacer sentir agradable ese maldito lugar hasta que lo logras y es entonces cuando estás listo para irte. Que estés realmente ni ahí con el colegio también es estar listo, mientras lo pienses en serio y no de picao...Para mi ya no es un martirio ver el estacionamiento del colegio desde lejos en la mañana...Hace algún tiempo dejó de serlo. Hasta lo paso bien en los recreos, algo inimaginable hace cinco años y menos habiendo pasado parte de la etapa en Puerto Montt...Dios me libre. Entonces ¿Qué más me puede entregar el colegio? Nada. Su incógnita y única verdadera tarea está lista y muy en el fondo a la derecha del pasillo más lejano a un costado resbalándose de mi corazón están mis sinceros agradecimientos. Al colegio como institución, pero más que nada a todos los pobres pelmazos que siguen ahí encerrados.